LE PETIT
STUDIO

Bienvenidos


Felicidades, acaba de empezar un gran vieje
Habéis traído al mundo a alguien nuevo. Y eso, por mucho que lo repitan los libros, las series o la abuela, es algo tan extraordinario que asusta un poco.
Capturar estos días —tan frágiles, tan breves, tan vuestros— no es solo una foto: es una forma de detener el tiempo. De guardar lo que ahora parece cotidiano, pero que dentro de un año será una especie de sueño.
En Le Petit Studio, hacemos las cosas con mimo. Con calma. Como quien acaricia una carta escrita a mano.
Nuestro estilo es natural, sencillo, sin disfraces ni poses forzadas.
Porque no hay nada más bonito que un bebé siendo bebé, con su respiración pausada y ese gesto de recién llegado al mundo.
No os preocupéis por posar. No hace falta.
Estaremos ahí para guiaros, para hacer de este ratito algo cómodo y bonito.
Como una sobremesa larga de domingo.
Aquí empieza la guía.
Una brújula para que todo fluya, sin prisas y con cariño.

Tipos de sesión y consejos para no perder la calma (ni el chupete)
El mejor momento
Sí, también por la mañana. Las primeras horas del día tienen esa calma que nos viene de maravilla.
La sesión puede durar de 2 a 4 horas, porque lo que buscamos es algo íntimo y real, no un reportaje de revista.
🌤 Luz natural
Nuestra mejor aliada.
Nada de flashes ni artificios. Solo abrid cortinas, dejad que entre la luz… y el resto sucede solo.
Buscaremos juntos el rincón perfecto: suele ser el dormitorio de los padres, el salón o —si está montada— la habitación del bebé.
Ese pequeño universo que pronto cambiará, pero que ahora está lleno de primeros veces.
👕 Ropa y accesorios
Lo ideal: un body fácil de quitar, como esos con corchetes que parecen inventados por un padre con prisa.
Para el resto de la familia, ropa cómoda y neutra. Nada de logos, ni frases, ni colores estridentes.
Y si quieres que lleve algún vestido del estudio, dímelo antes para incluirlo en el coche junto a las mantitas.
Nuestro estilo: natural como una siesta en brazos
Si has llegado hasta aquí, ya sabes de qué va esto.
No hacemos poses imposibles. No buscamos lo perfecto.
Nos gusta lo real. Lo que pasa entre las fotos. Ese bostezo, ese gesto torcido, ese abrazo torpe pero tierno.
La sesión girará en torno a momentos. A miradas. A caricias.
Haremos también retratos del bebé solo, claro. Pero sin moldes, sin clichés. Como es. Pequeñito, vulnerable y absolutamente inolvidable.
